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Tabaco: malo también para el medio ambiente

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Comisión Europea

Bruselas

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El acetato de celulosa del filtro supone un problema para el medio ambiente porque no es biodegradable; existen alternativas pero ... ¿se usarán?

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¿Cuántas veces no habremos visto a un fumador en la calle tirar la colilla del cigarro que se acaba de fumar? Parece como si el fumador dijese: fumo porque me apetece, y además, tiro la colilla al suelo porque me da la gana. A fin de cuentas, el filtro de la colilla es biodegradable, ¿o no?

Esa es la pregunta que me planteo en este discurso, porque durante muchos años los médicos se han estado preocupando por los efectos nocivos del consumo de tabaco en la salud, pero solamente de unos pocos años a esta parte se han empezado a preocupar los médicos y los científicos sobre el efecto pernicioso que las colillas y los filtros tienen en el medioambiente y en la salud. Y es que la verdad es que estamos rodeados de colillas por todos lados.

Según la Organización Mundial de la Salud, al año se tiran al suelo, a parques, al medioambiente, en general, unos 4.500 millones de colillas. Esto representa el 80% de la producción mundial de cigarrillos, que está cifrada más o menos en unos 5.600 millones de pitillos.

El problema se ha visto agravado en los últimos años por la prohibición generalizada de fumar en las oficinas, en los lugares de trabajo, en las cafeterías, en los bares. ¿Qué es lo que hace la gente? La gente sale a la calle a fumar, porque no se puede fumar dentro de donde están obviamente. Pero, hombre, ya que sale uno a la calle a fumar, lo menos que puede hacer es apagar el cigarro en una papelera o en un cenicero. Está muy bien eso de socializar con los trabajadores del bloque de oficinas de enfrente, pero si uno sale a la calle, lo menos que puede hacer al fumar es apagar el cigarro como dios manda.

La colilla es, hoy por hoy, el residuo más corriente en nuestras calles, en los parques por doquier. Vamos a hacer unas cuantas cuentas. Una colilla tiene un volumen de más o menos 1 centímetro cúbico. A razón de 4.500 millones de colillas, estaríamos hablando de un volumen de 3 a 4,5 millones de metros cúbicos de acetato de celulosa. El acetato de celulosa es la substancia con la que se fabrican los filtros de las colillas. Estamos hablando de un volumen que es tres a cinco veces superior al volumen de un rascacielos como el Empire State Building de Nueva York. Y estas colillas se quedan pululando por ahí continuamente, porque, y de esta manera ya respondo a la pregunta retórica que había planteado al principio del discurso, los filtros de las colillas no son biodegradables. El acetato de celulosa no es biodegradable.

Según distintas interpretaciones y distintos cálculos, el acetato de celulosa de los filtros se va deshilachando durante un periodo de tiempo que puede variar entre tres y veinticinco años. Según los fabricantes de cigarrillos, estamos hablando de unos tres años; según los ecologistas, son unos veinticinco años. Este acetato de celulosa tiene unas consecuencias muy muy negativas para el medioambiente; por ejemplo, los pájaros no distinguen lo que es basura de lo que es comida, y cuando ingieren el acetato de celulosa, esto les puede provocar unas indigestiones mortales.

Pero quizás se estén preguntando ustedes: ¿si tan malo es filtro y el acetato de celulosa, por qué llevan filtros los cigarrillos? Pues el origen de este dispositivo hay que buscarlo en los fabricantes húngaros de tabaco de los años treinta. En aquella época, se empezó a distinguir los cigarrillos de caballero de los cigarrillos de señora instalando ese filtro en los cigarrillos de señora. Con el paso del tiempo, se fue generalizando su uso en todo tipo de pitillos. A partir de los años setenta, en particular, cuando se suscita una gran preocupación por los efectos nocivos del tabaquismo en la salud. Se pensaba: un cigarrillo que lleve un filtro será más sano que un cigarrillo sin filtro. Pero la verdad es que investigaciones posteriores han demostrado que no es así, porque un fumador que se fuma un cigarrillo con filtro tiene que dar caladas más fuertes, que no si se está fumando un cigarrillo sin filtro, y de esta manera está inhalando más substancias nocivas. Pero es que además el acetato de celulosa desprende unas partículas microscópicas que son muy muy perniciosas para los pulmones.

Los distintos fabricantes de tabaco desde los años setenta han probado diferentes prototipos de filtro inocuo para la salud y ecológico, que no dañe el medioambiente, y la verdad es que algunos de los prototipos tuvieron cierto éxito durante el periodo de pruebas. Lo que pasa es que los fabricantes de tabaco no se atreven a sustituir el acetato de celulosa, porque el acetato de celulosa es una sustancia muy muy barata, eso en primer lugar; y en segundo lugar, los mercados en los que se están expandiendo las empresas fabricantes de tabaco son mercados en los que, por desgracia, ni el medioambiente ni la salud pública son grandes preocupaciones.

Así que, lo único que nos queda a los que no fumamos es intentar convencer a los fumadores de que, si no van a dejar de fumar, que la próxima vez que salgan a la calle a fumarse un cigarro, por lo menos apaguen el cigarrillo en una papelera o en un cenicero, y lo depositen allí mismo.

Gracias.

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