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Lluvias de peces

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Comisión Europea

Bruselas

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Un fenómeno meteorológico curioso que ocurre una vez al año en Honduras.

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Es cierto que el dinero no cae del cielo. Pero también es verdad que de él caen a veces lluvias un tanto sorprendentes, y no del todo desagradables.

Este es el caso en un pueblito de Honduras llamado Yoro, cuyos habitantes se han acostumbrado a esperar una vez al año una lluvia muy peculiar. Entre los meses de mayo y julio suele formarse una tormenta con aparato eléctrico, truenos, fuertes vientos… hasta aquí todo normal. Pero, en un momento determinado, además de caer agua, empiezan a caer peces del cielo durante unas dos horas. Esto es un motivo de celebración para los lugareños que recogen todos los peces que aún están aptos para el consumo, y celebran un festín de pescado que dura varios días.

Este fenómeno quizás no sea tan regular, pero también es conocido en algunas zonas de Sri Lanka. Los habitantes de este país son algo más previsores que los hondureños, y lo que hacen es preparar recipientes con agua para conservar unos días o semanas los peces que aún están vivos después de caer al suelo.

Hay otros lugares donde los animales que caen son todavía más exóticos, como en algunos lugares de Australia donde se han registrado lluvias de cangrejos, o en algunos lugares de España donde yo mismo recuerdo en algunas ocasiones haber visto llover ranas.

Como podrán suponer, en épocas de la antigüedad, épocas menos científicas, a estos acontecimientos se les daba una explicación mágica o incluso religiosa. Se consideraban recompensas, regalos de los dioses, en caso de que cayesen animales considerados aptos para el consumo, o bien, castigos, cuando lo que caía no era considerado comestible.

Hoy día sabemos que la explicación es más prosaica. Lo que ocurre es que en algunos casos se forman microtornados que absorben de un lago, de un río, de una parte del mar o de una charca el agua allí contenida, y dentro del agua van naturalmente los animales que allí viven.

Cuando los vientos que los han arrastrado hacia la atmósfera pierden fuerza, los animales caen al suelo. A veces, incluso, si han pasado suficiente tiempo en capas altas de la atmósfera donde las temperaturas son muy frías, se congelan y caen al suelo congelados. Lo cual, en caso de que sean comestibles, tiene la ventaja de que es más fácil conservarlos durante cierto tiempo.

Muchas gracias.

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